Cómo organizar una noche de guitarra y canciones
Guía práctica para una noche de guitarra con amigos: el espacio, tonos y cejilla para que todos canten, el orden de las canciones y cómo cerrarla bien.
Actualizado el 6 min de lectura
Para organizar una noche de guitarra y canciones necesitas pocas cosas: un sitio donde la gente se siente en círculo, una luz cálida, canciones en un tono que todos puedan cantar y un orden que vaya de lo conocido a lo íntimo. Lo demás lo pone el grupo. Llevo años tocando en estas noches, en sobremesas que se alargan y en fogones de verano, y aquí te cuento lo que me funciona.
El espacio y la luz
Lo más importante es que todos se vean las caras. Pon las sillas, los cojines o los sofás en círculo, o en una herradura si la sala es alargada. Quien toca no debería quedar en un escenario improvisado, sino dentro del círculo, a la altura de los demás. Así no parece un concierto y la gente se anima a cantar.
La luz, mejor baja pero suficiente. Una lámpara de pie o unas guirnaldas dan ambiente sin dejar a nadie a oscuras. Si cantan con la letra delante, comprueba que se pueda leer. Al aire libre, el fuego ilumina las caras pero no las hojas, así que ten a mano alguna linterna.
Unas cuantas cosas prácticas:
Afina antes de que llegue la gente. Si no tienes afinador, usa el afinador del navegador.
Deja cuerdas de repuesto y una cejilla en un sitio fijo.
Aleja la guitarra de bebidas y de la estufa.
Avisa a los vecinos si vives en un piso. Te ahorras un mal rato a medianoche.
La hora, la comida y la bebida
Estas noches suelen nacer solas después de una cena, cuando alguien saca la guitarra en la sobremesa. Si la organizas a propósito, cuenta con que la primera hora es para charlar y picar algo. No empieces a tocar en cuanto llega el primero: espera a que haya grupo.
Para comer, cosas que se tomen con la mano y no manchen: empanadas, tortilla, aceitunas, pan con algo. De beber, lo que guste a tu gente, y siempre agua y alguna opción sin alcohol. Un buen cantante con la garganta seca dura poco.
Tonos y cejilla para que todos puedan cantar
Aquí se gana o se pierde la noche. Muchas canciones se escribieron para la voz de un cantante profesional, y en su tono original la mayoría de nosotros no llega o se queda corto. La mayoría de las voces sin entrenar está cómoda en una franja media, ni muy grave ni muy aguda.
Lo que hago yo:
Canto el estribillo yo solo antes de empezar. Si me cuesta a mí, le costará al grupo.
Si la gente fuerza en las notas altas, bajo el tono. Si se arrastra por abajo y suena apagada, lo subo.
Uso la cejilla para subir sin aprender posiciones nuevas. Con la cejilla en el segundo traste, las mismas formas de acordes suenan un tono entero más alto.
Para bajar, cambio a otras formas de acordes. Una calculadora de cejilla te dice qué formas usar y en qué traste para llegar a un tono concreto.
Si mezclas voces graves y agudas en el grupo, busca un punto medio y no el tono de tu voz favorita. Y si quieres reescribir una canción en otro tono antes de la noche, el transpositor te ahorra hacerlo a mano.
Un dato que ayuda: con tres acordes como sol, do y re se sostienen muchísimas canciones populares. No hace falta un repertorio difícil para que la noche salga bien.
El orden de las canciones
No hace falta una lista cerrada, pero sí una idea del recorrido. A mí me funciona pensar en tres momentos.
Para romper el hielo
Empieza con canciones que todo el mundo conoce y que tienen un estribillo fácil. Canciones de fogón, clásicos que suenan en todas las fiestas, alguna canción infantil o de campamento si el grupo se presta. Lo importante es que la gente pueda unirse sin pensar.
El momento de cantar todos
Cuando el grupo ya está suelto, llega la parte fuerte: rumbas, rock en español de siempre, cumbias, rancheras, lo que en tu círculo se cante a gritos. Aquí conviene encadenar canciones con ritmo y pocas pausas. Si alguien pide una, mejor tocarla ahora que dejarla para más tarde.
Las canciones de madrugada
Al final la energía baja y aparecen las canciones lentas: boleros, cantautores, folclore, esa canción que alguien canta con los ojos cerrados. Toca más suave, deja silencios. Es a menudo el mejor momento de la noche, aunque cante menos gente.
Cómo conseguir que canten los que no cantan
En cada grupo hay quien dice que no canta. Casi siempre es vergüenza, no falta de ganas. Lo que ayuda:
Dar algo que hacer con las manos. Unas maracas, un pandero, una caja, o simplemente palmas. Llevar el ritmo es una forma de participar sin exponerse.
Elegir canciones con estribillo. Quien no se atreve con las estrofas suele entrar en el estribillo, cuando canta todo el grupo y nadie se oye solo.
Que la letra esté a la vista de todos. Nadie se anima a cantar lo que no recuerda. Si cada uno puede leer la letra, cantan muchos más.
No señalar a nadie. Nunca pongas a una persona en el compromiso de cantar sola. Invita al grupo entero y deja que cada uno se sume cuando quiera.
Varios guitarristas, una sola noche
Si viene más de una persona que toca, mejor. Acuerda los turnos al principio: cada uno toca unas cuantas canciones y pasa la guitarra, o cada uno trae la suya y se van alternando. Así nadie acapara la noche y nadie se queda con las ganas.
Dos guitarras a la vez también funcionan, siempre que se pongan de acuerdo en el tono y en la cejilla antes de empezar. Y si alguien pide una canción que tú no sabes, pregunta en voz alta si otro la toca. Suele haber alguien.
La noche con Kantamigo
Hice Kantamigo justo para estas noches. Tú pegas o escribes tus canciones en tu cancionero privado, abres una sesión y tus amigos escanean un código QR desde el móvil, sin crear ninguna cuenta. Cada uno ve la letra en su teléfono, y avanza sola mientras cantas.
Los invitados pueden sugerir canciones y votar la siguiente, así que la lista se arma entre todos. Si hay varios guitarristas, comparten la misma cola y se van turnando. La letra siempre llega en el tono en el que toca quien canta, con su cejilla incluida. Si hay una tele a mano, también puedes poner la letra en grande para toda la sala.
Tu próxima noche de guitarra, con la letra en cada móvil
Pega tus canciones, abre una sesión y deja que tus amigos se unan con un código QR.
Cómo terminar bien
Una buena noche de guitarra no se apaga de golpe. Cuando notes que la gente bosteza o que empieza a mirar el móvil, anuncia que quedan dos o tres canciones. Cierra con una que guste a todos, sea lenta o de las que se cantan a coro, y deja la guitarra a la vista por si alguien quiere tocar una más.
Al día siguiente apunta qué canciones funcionaron y cuáles no. La próxima vez empezarás con más confianza, y poco a poco tu grupo tendrá su propio repertorio, ese que todos saben de memoria.